Viaje en familia. Asturias con peques

El otro día, una amiga me comentó que este verano iría a Asturias con su familia. Entonces recordé el viaje del verano pasado que disfrutamos David, Martí y yo. Nunca hice un post recopilando los planes que hicimos y a la hora de recomendarle sitios pensé: pues es un buen momento para escribir ese post y compartirlo 🙂

El verano pasado Martí tenía 2 años y queríamos hacer un viaje a un sitio donde no hiciera mucho calor, donde la variedades de planes fuera posible entre naturaleza, ciudad, para peques y para nosotros. Así que optamos por Asturias.

1º paso: TRANSPORTE

Nosotros siempre viajamos sin coche pero este plan requería de movimientos entre pueblos y localizaciones a las que el transporte público no llega, así que acudimos al coche familiar (ese que era de mi padre y que ahora utiliza mi hermano pero que nos cede cuando se lo pedimos) para poder llevar a buen término toda la travesía.

2º paso: ALOJAMIENTO

Teníamos muchas ganas de ir a Cudillero y pensamos que si hacíamos de aquella población nuestro campamento base podríamos disfrutarla más. Fue una buenísima idea, ya que cuando todos aquellos coches y autobuses llegaban por la mañana al pueblo, nosotros nos íbamos a otros lugares y ya habíamos disfrutado de Cudillero sin tanto agobio. Además coincidió que el dueño del apartamento nos dio buena cuenta de a qué sitios ir allí o no y, para nosotros acertó en las recomendaciones.

Os dejo los 2 restaurantes que nos recomendó allí y que, como digo, nos gustaron:

Una suerte también fue poder ver Cudillero con luz diferente en los distintos días. Es precioso sea como sea.

Nuestros viajes nunca son con carro para Martí porque porteamos desde que era peque. Cuando la Manduca le quedó pequeña compramos la mochila toddler de Tula que veis en la foto. Os recomiendo que si vais a Cudillero no llevéis carro de los peques ya que no es cómodo el trayecto. Cuestas, escaleras, mucha gente y aceras pequeñas.


Antes de llegar a Cudillero, nuestro camino era desde Salamanca, hicimos una parada para comer y visitar la ermita de Santa Cristina de Lena. Como licenciada en Historia del Arte una de mis pasiones es poder ver de cerca todo el tesoro patrimonial que existe y, además, lo entiendo y sé lo que veo! (esta última anotación es para todas aquellas personas que durante la carrera comentaban que esa carrera era muy bonita, pero para qué servía. Pues eso, en mi caso no sólo vale para trabajar, ya que me dedico a ello, sino para que cuando viajo sé qué es lo que tengo delante. Perdón pero tenía que meter este apunte, jeje).

Santa María de Lena es una iglesia románica del siglo IX, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y situada en una loma de La Felguera, en el concejo de Lena.

3º paso PLANES en Asturias cerca de Cudillero:

Amalio y su familia tienen una granja. Cierto día viendo los pocos beneficios que da hoy en día este estilo de vida, deciden seguir viviendo y trabajando como siempre pero además poder enseñar a mayores y peques todo lo que hay y hacen allí. Es una visita muy recomendable, son 3 horas que se te pasan volando. Amalio explica todo muy bien y ameno. Los/as peques encantados/as y además al final hay sorpresa! Son una familia encantadora, fue todo un descubrimiento.

Hay que llamar antes para reservar.

Esta playa, como todas las del norte, es increíble. Es muy chulo, especialmente para hacer con peques, dejar el coche en el primer parking y entrar a la playa caminando desde un paseo que hay escondido al fondo/derecha del aparcamiento. Sigues el transcurso de riachuelo hasta llegar a la playa. Cierto que el agua está fría, pero eso es lo que hace falta para refrescarse y Martí y yo encantados. David no entró mucho, jajaja.

  • MUJA. Museo del Jurásico de Asturias

Si estáis por la zona con peques es una visita muy recomendable. Por la museografía, el edificio, la situación, las visitas y claro, los dinosaurios!

El Patrimonio industrial que tiene esta población es impresionante.

Aquí fuimos para hacer el paseo por el puerto disfrutando del conjunto histórico industrial y la “Ruta de los Miradores” que es la Senda costera de los Muros de Nalón.

El paseo por el puerto es impresionante. A Martí le llamaba mucho la atención las antiguas grúas que descargaban el carbón que llegaba en los trenes desde las cuencas mineras.

Antes de seguir con este paseo, merece la pena cruzar y ver la Casa Altamira, de estilo Pintoresquista.

Continuamos por el puerto…

Después de unos 28 minutos de paseo llegamos a la altura de las piscinas municipales que son de agua salada. Justo al lado esta la playa del Espigón y desde ahí comenzamos la:

RUTA DE LOS MIRADORES

Aquí los 420 escalones tiran, pero es toda una aventura para los/as más peques. Martí subió todos muy ilusionado. Las vistas son impresionantes, nosotros nos paramos más en la bajada porque Martí iba en la mochila. Estuvimos unas 2 horas caminando por esta ruta y las vistas son muy recomendables. Se puede hacer tranquilamente andando o en bicicleta.

Al bajar hicimos un alto en los columpios que hay en el puerto

 

 

 

 

Para refrescarnos después de la Ruta de los Miradores. Fuimos a ver atardecer y, por supuesto, Martí y yo a bañarnos en esta playa que es espectacular.

En Avilés disfrutamos de la ciudad paseando por sus calles. Comimos en la Calle San Francisco en El Nogal, comida casera a muy buen precio, totalmente recomendable. Si estáis en esa calle que no se os pase la fuente de los Caños que a los/as niños/as les llama mucho la atención.

Después de comer seguimos paseando por la ciudad y el Parque de Ferrera. Es un parque de estilo inglés en el centro de Avilés.

CENTRO NIEMEYER

Hay que ir sí o sí. Martí se lo pasó en grande pudiendo correr por eso que él decía que era un círculo enorme. Aunque nosotros no miramos bien la programación y habríamos podido sacarle más partido a esa visita.

No teníamos pensado acercarnos a Gijón porque queremos reserva esta visita para estar unos días. Pese a este idea no pudimos resistirnos a ir al Museo del Ferrocarril. Martí tenía y tiene una gran pasión por los trenes (algo creo que es común a casi todos/as cuando somos peques) y fue una visita que le encantó.

De Luarca me gustó el tiempo que nos hizo. A mi es que ese gris, esa frescor y poder ir con chubasquero me encanta. Estuvimos comiendo en el pueblo y subimos después al faro y al cementerio. Ese día llevamos la silla y por ese motivo la subida se alargó. Hay dos caminos, uno a través de unas escaleras y otro haciendo todo el recorrido de subida y bajada de los coches (pero hay acera).

De este viaje Martí también se llevó su nueva pasión, los faros. Recuerdo que casi cada atardecer/noche al llegar a Cudillero, después de aparcar, nos parábamos frente al faro y estábamos un rato viendo sus señales.

Esta playa es un paraíso para los sentidos, la verdad es que no podría decir otra cosa. Al igual que en el resto de las playas del norte hay que estar atentos/as a la subida de la marea (pleamar), especialmente en playas como la del Silencio que te quedas atrapada. El coche hay que dejarlo a los lados de una mini carretera no muy lejos de la bajada, pero recomiendo o ir pronto para dejar el coche o ir con ganas de caminar un poco más.

El acceso a la playa consta de una primera bajada en desnivel y luego escaleras donde el último tramo de bajada son rocas del mismo acantilado por lo que tiene algo de dificultad todo el recorrido para ir con peques. Nosotros aquí volvimos a tirar del porteo.

A David y a mi nos gustaron muchas cosas de este viaje pero estar en la Playa del Silencio fue algo mágico.

 

 

De todos los días que estuvimos allí hubo uno que nos reservamos para dedicarle aún más tiempo a Cudillero. Comenzamos pronto con las rutas y así pudimos hacer gran parte a solas, ya que aún no había llegado la gente. Vuelvo a repetir que si vas a Cudillero con peques, los carros y las sillas no las llevéis por vuestra comodidad.

 

 

Las diferentes rutas están bien señalizadas por el pueblo y son fáciles de hacer. Es una manera de entrar por las calles menos turísticas, poder hablar con las personas que viven allí, siempre y cuando estas personas comiencen la conversación ya que deben estar cansados/as de los turistas. Yo le decía a David, aquí o vives de los turistas y los adoras o los odias.

A nosotros una señora nos contó cómo había cambiado la plaza del puerto a lo largo del tiempo y cómo era Cudillero.

Yo ya había estado en Oviedo pero #mischicos no y teníamos ganas de pasear por sus calles céntricas y sus parques. La verdad es que no guardamos mucho tiempo para estar allí ya que, como comentaba antes, tenemos pensado una escapara larga dedicada a Gijón y Oviedo para hacer algún día.

En Oviedo estuvimos en la Plaza del Fontán, en la Catedral, en el Campo de San Francisco y comimos en la calle Gascona. Con este paseo Martí se divirtió porque íbamos buscando las diferentes esculturas que hay por Oviedo.

Después hicimos camino hacia…

SANTA MARÍA DEL NARANCO Y SAN MIGUEL DE LILLO

El Arte Prerrománico en todo su esplendor. Es interesante explicar las diferencias de construcción y forma de Santa María del Naranco a los/as peques de una forma didáctica.

Recuerdo la primera vez que estuve aquí. Casi no había gente. El año pasado, en cambio, fue un agobio. Pese a todo ello merece la pena visitar estas dos joyas de la Historia del Arte.

El día que volvíamos para dejar el coche en Salamanca, decidimos dejar el apartamento pronto y hacer una para en el Valle de Samuño para visitar el Eco museo minero. Hay que reservar antes. Las visitas van por horas ya que accedes al museo a través de un antiguo tren de mina (3km de recorrido, si no recuerdo mal, de los cuales una parte es por el interior de la mina). Tienes que entrar a una hora pero como van avisando de las horas de vuelta, puedes volver cuando quieras. Nosotros nos quedamos allí a comer y luego bajamos más tarde.

Una visita totalmente recomendable. Le pondría un 10 a la intervención museográfica, a la explicación y a ser un plan para hacer con peques.

Una cosa importante, cuando llegas con el tren al punto de encuentro de la guía, estás dentro de la mina y para poder salir a la superficie (cuando te vas vuelves a bajar) todo el grupo debe subir en un ascensor en el que han imitado a través de un altavoz el ruido que hacían los elevadores en los que bajaban y subían los mineros. Avisad a los/as peques porque puede asustar mucho.

Hasta aquí nuestros planes del verano pasado por Asturias. Nos quedamos con ganas de volver, de repetir planes, de re-pasear pueblos y de regresar para contemplar todo aquello que se nos quedó en el camino.

Espero que os ayude para poder organizar cosas 🙂

Y un abrazo a Marta que gracias a ella me he animado para hacer este post 😉

Eva

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